Rifar o Echar a Suertes
Cuando se trataba de jugar a cualquiera de los juegos tradicionales infantiles, lo primero de todo era repartir los jugadores en dos bandos, lo que se llamaba rifar o hechar a suertes. A veces era un solo jugador, como en el escondite, el que debía localizar a los demás.
Entre los procedimientos mas usuales que recuerdo, voy a describir dos de ellos.
En el primero de ellos dos participantes, que iban a estar en equipos diferentes, iban eligiendo por turnos quienes iban a ser sus compañeros, y, posteriormente se elegía el rol de cada equipo.
En el segundo, un participante recitaba una retahila, o pequeña poesía sin significado alguno para ir separando participantes en uno y otro bando. Todos los participantes se ponian en un círculo, y se empezaba a oir la suerte:
Una, - dole, - tele , - catole, -
quile, - quilete, -
estaba - la reina - en su - gabinete, -
vino - Gil, -
rompió - el barril,
barril, - barrilón, -
guardia, - y ladrón.
El hechador de suertes iba señalando con la mano a cada uno de los participantes en círculo, y en cada guión (-) iba señalando a otro participante, a las señas guardia y ladrón se sabia a que equipo iba a pertenecer cada uno de los últimos dos señadalos. El procedimiento se repetía una y otra vez hasta que todos los participantes estuvieran distribuídos. Si para la última ronda quedaba uno solo, se le hechaba a suertes con un jugador imaginario.
Una vez repartidos los jugadores podía dar comienzo el juego.